No es ninguna exageración decir que hoy en día cualquier persona puede emprender y hacer una vida de ello. Pero también, hay muchas cosas detrás del proceso de crear y consolidar una empresa y pocas personas pueden decir que lo han vivido.

Si, las PyMeS son las que generan más del 50% del PIB y sí, son la columna vertebral del empleo en México ¿Pero cuántas empresas triunfaron en su primer intento realmente?

Los elementos detrás de un emprendedor van mucho más allá de sus números. En mi camino como emprendedora social, me atrevo a decir que lo más importante para seguir en esto es la determinación y la actitud. El optimismo.

Muchos soñamos con ser grandes empresarios. Con solidificar organizaciones que nos generen un ingreso mayor al que podemos estar ganando en estos momentos en nuestro trabajo actual. Y así es como muchos empezamos. Pocos terminan, y aun son más pocos los casos a los que llamamos ‘exitosos’.

Recién vi en Netflix la película de la historia detrás de Walt Disney. Y reafirme esta hipótesis. El siempre creyó en su magia. Empezó dibujando y vendiendo sus tiras de dibujo en centavos. Y hoy en día, este hombre genera ganancias exorbitantes, y no sólo de dinero, si no hasta de cultura y felicidad.

Justo este viernes, estoy segura que sentí lo que Walt con sus primeros dibujos. Vendiendo bolsas de café en un mercado local orgánico con varios expositores más en el mismo.  img_7032

Como todo en la vida, fue una experiencia, y aprendí. Pero durante y después de, tuve varios pensamientos de esos que no te ayudan mucho. Pero recordar a tanta gente que empieza así, me dice que es un buen camino y sobre todo eso, que estoy empezando.

Desde elaborar junto con mi hermana todo el empaque de los productos hasta llevar y armar un puesto, entendí que emprender es justo eso y ni los grandes empresarios por más que nos digan que “con algo se empieza” podrán describir lo que significa hasta que lo vives por tu cuenta, desde el principio.

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En mi mente, Bionegocios México es una startup que apoya mujeres en el sur de México a través del comercio justo y construimos así, todo un movimiento de cambio y bienestar social. En mi mente, estoy trabajando en la comunidad durante el día, hablando con todas estas mujeres y por la tarde, me encuentro con mi equipo para hacer las estrategias que nos ayudarán a replicar nuestro modelo en más comunidades.

La realidad es que para que todo esto suceda, debo iniciar con lo más sencillo. Y así esta semana entendí tantas cuestiones de mi producto: peso, envasado, empaque, traslado, tiempo de almacén, inventario. Conceptos que claro, aprendí en mis clases de la carrera, pero hasta ahora que voy viviendo a detalle me doy cuenta de lo importantes que son.

El punto de todo esto, es la cuestión de la visión versus la actitud que tenemos al estar emprendiendo.

El viernes realmente pensé: ¿acabe una carrera profesional para acabar vendiendo en un mercado? Pero cuando llega a mi cabeza la visión que tengo para Bionegocios México, todo cambia.”Este es el primer paso de varios, de muchos quizá. Pero ya estas aquí y a un paso menos de llegar a la gran meta”.

Para terminar esta entrada, quiero citar a mi papá. Un hombre extremadamente inteligente que además de ser una eminencia en el campo de la investigación en México, también ha emprendido y de verdad siempre lo tengo a mi lado para apoyarme (aun y que se ría de mi porque no sabía usar una balanza como creí):

Si un día quieres ser jefa, debes aprender desde cero, todo el proceso de tu empresa. Si quieres tener empleados que hagan bien su trabajo, tu también debes hacerlo y enseñarte a hacerlo muy bien para así darles ese ejemplo. Se es jefe cuando se conoce todo el proceso, porque se empieza desde abajo para poder llegar hasta arriba.

Cuando tienes un gran plan, ambiciones que no acaban de terminar ni en tu mente pero sobre todo, optimismo, lo más seguro es que si a eso le sumas trabajo duro, termines justo donde debes estar. 

Abrazos y mucho optimismo para toda tu vida 😉

Cris.

 

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