Este jueves 20 de Enero, fue uno de esos días donde me levanté súper temprano y entre que no conciliaba el sueño y pensaba cosas que la verdad no me hacían bien, me llego un pensamiento:

“¿Y si me levanto y me voy a ver el amanecer?”

Me levanté de la cama sin pensarlo más, me puse tenis y el outfit para correr y que me voy hasta el obispado.

Pensé en llegar a Fundidora. “Queda más cerca y ya lo conozco bien”. Y luego llego otro pensamiento más volado. “¿Y si me voy hasta el obispado? Sí ya me levante y ando hasta acá tan temprano, que valga la pena entonces”.

Llegue al obispado (me perdí en la obscuridad, pero encontré la ruta a tiempo). Y me fui caminando hasta arriba, el asta bandera.

Aunque estaba todo aún muy oscuro (y no traía celular para ver la hora exacta en la que sale el sol) sabía que ya faltaba muy poco. Pero lo que vi estando todo de noche aún fue la otra sorpresa que me esperaba.

En el cielo se está manifestando una alineación planetaria (y seguirá hasta el 20 de Febrero de este año). Y aunque lo podemos ver desde nuestra casa, la verdad es que desde el asta bandera se ve increíble el cielo. Me senté a ver toda la ciudad desde arriba y no dejaba de maravillarme de lo que veía a donde sea que volteara.

Desde que llegue al asta, sentí una magnitud impresionante. Tenía rato que no iba y no veía la bandera. Cuando llego y veo la bandera gigante de México a no se cuantos metros encima de mi, me sentí muy pequeñita pero sobre todo, me sentí muy orgullosa.

No sé como explicarlo. La verdad si andaba muy sentimental, pero también la escena estaba para impresionar a cualquiera. Tu bandera grandísima girando con el viento, los planetas y todas las estrellas arriba de mi. Y claro, la vista de toda el área metropolitana.

No pude evitar pensar muchas cosas que me hicieron reflexionar. Algunas de ellas están en este vídeo que, ya que baje del asta bandera, recordé que traía la laptop en el carro y decidí grabar algo del momento (luego no me creen que me levanto temprano a correr, enserio).

Te lo comparto acá:

 

Tuve otras reflexiones más emotivas que son un tanto personales, pero igual me gustaría compartirlas.

Primero, llegar al obispado. Fue una impulsividad que si mi madre ha estado en la casa, hasta castigada termino. Pero de todas mis locuras, la verdad esta ha sido la mejor. Para mi significó ir más allá, de cierta forma. Y llegue sola, con mis propios medios. Llegar literal hasta arriba me dio una sensación de seguridad, que me hizo pensar que definitivamente, puedo ponerme metas bien locas, y sobre todo, metas que mucha gente me va a decir: “Ay, ¿para qué? Busca hacer algo más real, mas tranquilo”. A esto me refiero con lo ordinario.

El extra fue irme más lejos de lo que ya conocía. Aunque me diera miedo y me arriesgara. Y la recompensa, indescriptible. Ponerse metas muy ambiciosas es de locos, pero aun más locos estamos cuando nos disponemos a hacerlas realidad. Y lo logramos.

Por algo dicen que el mundo es de los locos y de los soñadores.

Y hablando de locos.. Asegúrate de rodearte de ellos. No pasaron ni dos días antes de que les dijera a mis amigos que había hecho todo esto, y su reacción, contrario a lo que esperaba, en realidad fue:

“¿Pues nos quedamos en vivo y vamos a verlo al rato O QUÉ?”

Un par de horas después (que no logramos llegar en vivo, porque dormimos antes), lo logramos y llegamos a las 6 am. Y ahora si teníamos celulares con que registrar la aventura.

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De verdad tener amigos que creen en tus locuras es de lo mejor que te puede pasar en la vida. Estos son los amigos con los que quieres pasar todas tus aventuras. Los quiero mucho Ami, Sergio, Beny, Fee y Sergio <3.

No quiero extenderme más, sin antes de verdad dejarles un mensaje que valga la pena.

Vayan siempre más lejos. No hay cosa en el mundo mas gratificante para el ser humano que ponerse metas y cumplirlas. Empieza con algo pequeño. Levantarte temprano, reducir los carbohidratos en tu dieta diaria, leer 10 páginas al día de un libro que quieres leer desde hace tiempo.

Y así, vas aumentando la ‘intensidad’ de tus metas. De repente, cuando menos te lo imaginas, estás camino a lograr algo súper loco, que siempre quisiste hacer.

Y de repente, ahí estás en la cima. Y lo lograste.

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Permite que tus sueños sean altos y empújate a ti mismo a hacerlos realidad. Esa es la vida que todos nos merecemos vivir.

Éxito y excelente semana.

Cris.

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